Thursday, November 15, 2007

LA TEMPORALIDAD EN LA ESCENA, por Miranda



El arte, en general, ha sido y sigue siendo una herramienta saciadora de necesidades tanto humanas como inhumanas. Su naturaleza también le permite servir al conocimiento, a la justicia y hasta a la felicidad. Es, básicamente, racional y emancipatoria. Es gracias a esa racionalidad que nos alejamos de las bestias, a pesar de que la definición de razón sea provisoria, dinámica y escurridiza; debemos buscarla, inventarla. El arte así pretende entregar sus razones, que sean reconocidas, aceptadas y/o rechazadas, en base a otras razones.



Cuando Adorno, desde su dialéctica negativa, propone que el arte no debe caer en ninguna catalogación que permita describirlo o explicarlo desde los sistemas habituales de comunicación, lo hace porque considera que en un sistema capitalista salvaje, con sus medios de dominio, cosificación y alienación desatados, la única resistencia que puede instalar la expresión artítisca es no entregarse al mercado, volviéndose hacia si misma tornándose hermética, desagradable, antifuncional, inhumana y refractaria, sin embargo libre.




La postmodernidad, con sus innumerables aristas y frenética búsqueda de lenguajes, llegando a pasar por sobre la palabra, anula en cierta manera el discurso adorniano al aceptar al mundo globalizado como un éxito capitalista, pero aún así no logra ahogar del todo las ideas de libertad, heterogeneidad, diferencia y no-identidad, y es quizás en esa fractura que nos queda en la que se deben construir nuevas trincheras.




El arte ya no puede resistirse a la comunicación en nombre de la utopía, sino que transforma los modos de comunicación en una sociedad dominada más que nunca por los medios de comunicación y el espectáculo, cabe entonces reflexionar respecto a como dialogan ambos conceptos.




***




Cuando hablamos de semiótica hablamos de qué manera un objeto deviene en significante (expresión) de otro objeto que por lo tanto resulta su significado (contenido).
Observamos en una primera instancia de la aprehensión perceptiva el fuerte caracter indicial de la materia sonora. Su manifestación se vincula a un valor informativo que remite, no a su propia esencia de objeto sonoro en sus rasgos inmanentes, si no al objeto físico productor de la emisión, a la fuente sonora, o al objeto que asociamos por referencialidad con un sonido puntual. En el caso del fenómeno sonoro asociado a la imagen secuencial en movimiento, como una escena teatral, el indicio sonoro es percibido por el receptor como elemento asociado no ya a la causa material sino a la imagen referencial, con la que no hay correlación necesariamente física, pero si intelectiva.




En el teatro debemos entender que nuestros objetos que devendrán en expresión, son acciones, debemos indagar en cómo estas acciones se diferencian de todas las demás acciones para portar el significado de "rito".
Se ha planteado la multifacetidad del teatro en cuanto a que es capaz de realizar múltiples funciones simultáneamente, pero siempre dentro de un carácter jerárquico de dominación y sobredeterminación de una función sobre otra. Por un lado cumple una función espectacular manifestándose en la dicotomía escena/público y una función semiótica que se manifiesta en la dicotomía expresión/contenido, o dicho de otro modo, significado/significante (Hildebrand, 1970). La función espectacular vincula el hecho performático masivo, suponiendo al espectador, un público que sólo vive en la mirada y no en la total vivencia; jamás en la total fusión con la red significante (Martinez, 2001), mientras que la función semiótica, vinculada con el rito, en cuanto accionar verdadero, el observador deviene participante, sin clara conciencia de la sucesión concreta de los momentos significantes.
En el teatro ambas funciones se entraman en un diálogo sensible que debe ser analizado globalmente.




Patrice Pavis propone un análisis del texto espectacular ya que el análisis dramatúrgico no cubre en su totalidad la ocurrencia performática de la obra; los estudios teatrales anteriores a la semiótica teatral parten de los mecanismos estéticos e ideológicos de la puesta en escena.
La semiótica del teatro tuvo como base el modelo lingüístico y apuntó, como su objeto de estudio, el espectáculo teatral incluyendo el problema de su textualización, pero siendo el teatro una forma de comunicación imaginaria y compleja que consta de dos fases asociadas (texto y representación) claramente cualquier análisis no puede detenerse en lo lingüístico, pero tampoco encerrarse en lo objetual, proxémico, cinésico, acústico, etc. que forman parte de la escena y aparecen sólo en la representación (Bobes, 1997). El teatro, a mi juicio, es un conjunto de signos actualizados en simultaneidad en escena, y lo interesante es que los signos teatrales, precisamente por que muchos de ellos no son lingüísticos, puedan actuar simultáneamente en la transmisión del lenguaje al espectador. El teatro semióticamente se presenta como un objeto de estudio de especial riqueza, forman parte de su existencia componentes humanos que hacen posible su completa realización (dramaturgo, director, actor, músico, espectador, etc.), elementos lingüísticos y muchos elementos no verbales (desde el gesto a la luz y la música). El teatro es un lugar privilegiado del signo, puesto que en el espacio escénico todo es signo, artificial o natural, todo es visto, percibido como signo por el espectador: la pluralidad y la polifonía de signos en el teatro es inmensa. (De Toro, 1997).
Debe recalcarse de todos modos que no todo signo en el teatro existe por predisposición creativa, tambiés puede caerse en el simbolismo convencional; es decir, que los significados surgen a partir de convenciones extraescénicas, culturales, no propias de una determinada representación. Eso nos lleva a reflexionar con respecto a la importancia de las temporalidades al interior de la representación teatral, pues el drama ocurre no sólo en un espacio, sino también en una serie de tiempos convenidos.




Para Aristóteles la acción, el tiempo y el espacio están intrínsecamente relacionados: el espacio remite a un tiempo y, como toda obra literaria, existe un tiempo de lo narrado y un tiempo de la narración. La primera separación planteada tanto por Pavis como por Spang es la de tiempo objetivo y tiempo subjetivo, separación aplicada a la puesta en escena y al texto. Ahora bien, digamos que el tiempo objetivo exterior corresponde al cual es factible de ser cronometrado, la duración de la obra, que se subdividiría a su vez en los tiempos que componen la armazón de la misma (exposición, ascenso de la acción, punto cúlmine y caída); tiempo aparentemente controlado desde lo externo por el director, el compositor o el actor, que podría corresponderse con la idea de ritmo.
El tiempo subjetivo se relaciona con la vivencia individual del tiempo como experiencia temporal, afectada por el espectáculo y por el propio ánimo del espectador. El tiempo subjetivo interior es, por ende, el que se genera y se desarrolla en cada receptor, pero se debe poner el acento en que este tiempo no es sólamente individual, sino que también cultural, y ligado a los hábitos y expectativas del público. Este tipo de tiempo, manipulable en mayor o menor cantidad de unidades por tiempo cronométrico, se corresponde con la idea de tempo, determinado por el actor, el cual es señalado de acuerdo a su tempo interno en la medida que entrega su texto o representa su papel.




Quizás una equivalencia en cuanto a definición podría encontrarse en la diferenciación que hace Pavis entre tiempo dramático, considerado como el tiempo de los acontecimientos que se relatan o el tiempo representado, y tiempo escénico, que es el tiempo concreto de la representación.
Spang por su parte propone un tiempo del drama en el cual se distingue referencialidad y ficcionalidad como elementos literarios opuestos y excluyentes; el primero hace referencia a la posibilidad de un autor de aludir en su obra a algún tiempo histórico preciso, el segundo, por su parte, es el tiempo creado por el autor que nunca ha ocurrido. Considero que en la teatralidad contemporánea la exclusión temporal desaparece al punto de interrelacionarse estrechamente, y más aún, constantemente se hace referencia a tiempos inciertos y ambiguos, lo que Deleuze podría asimilar más a una imposibilidad de asignación o a la dificultad de aprehensión por parte del pensamiento que a una indeterminación conciente.
El tiempo referencial puede instalarse narrativamente, como hemos visto, pero también dialógicamente pueden proyectarse textos relativos al tiempo, sin necesidad de que este transcurra, por ejemplo, el decorado puede ser un acertado indicador de la época en que se desarrolla el drama.




La semantización del tiempo, o sea, la concesión de significados al tiempo a través de su organización, es lo que le aporta el valor simbólico tanto a la misma organización y jerarquización de las acciones, como al tiempo dramático que le corresponda.
A diferencia del tiempo lineal, ubicado en el eje sintagmático, la acción de un drama acontece obviamente en el presente, pero existe un tiempo implícito que es futuro, donde la acción mayor cobra sentido. Es en este punto, en el silencio del drama, como en el silencio de la música, que la mirada retrospectivamente "comprende" el sentido de lo articulado y reconstruye el sentido final del mensaje. Es en el eje paradigmático, en la contemplación del tiempo como una totalidad sin tiempo, organizado según jerarquías de relevancia donde surge lo que Bajtin llamaría cronotopo: una fusión de los indicios espacio-temporales en un todo inteligible y concreto. El tiempo se condensa, se vuelve compacto y visible para el arte, mientras que el espacio se intensifica, se precipita en el movimiento del tiempo, del sujeto y de la historia.
En el teatro, el espacio-tiempo es una concreción que se extiende más allá del escenario, y el tiempo se condensa dentro de un espacio concreto; el espacio que escapa al escenario forma parte de la convención teatral. Las acciones que "ocurren" en el escenario requieren la expectativa creada por el espacio no visible de las "patas" o bastidores, cuando los hay; y cuando no los hay, el espacio estático, no necesariamente inmóvil, de los personajes fuera de escena. Tal es el caso de la obra "Fantasmas de Parafina", dirigida por Mario Horton, en la cual los actores "descansan" a la vista del público tras paneles transparentes que los invisibilizan de la acción puramente teatral.




La inclusión de una alteración sonora, cualquiera sea la naturaleza de esta, implica movimiento, desplazamiento, agitación. La percepción temporal de una imagen, por lo tanto, es factible de verse modificada dependiendo de las características sonoras que la sostienen. Chion, en su análisis de las naturalezas dispares de los fenómenos visuales y sonoros parece no dejar lugar a dudas sobre la orientación que prevalece en ambos tipos de señales. Asegura que la vista es más hábil espacialmente y el oído temporalmente, pues los fenómenos sonoros están más vectorizados en el tiempo que los fenómenos visuales, de esta forma en los procesos sonoros parece imperar la dimensión temporal en detrimento de la dimensión espacial.
Una imágen teatral estática carece de total vectorización en el espacio tiempo cuando está enmcarcada en el silencio; la animación temporal de la imagen nos permite orientarnos hacia un futuro, creando la sensación de ocurrencia, inmninencia, expectación.

Monday, January 15, 2007

Tiempo sin tiempo

A diferencia del tiempo lineal, ubicado en el eje sintagmático, la acción del drama acontece obviamente en el presente, pero existe un tiempo implícito que es futuro, donde la acción mayor cobra sentido. Es en este punto, en el silencio del drama, cono en el silencio de la música, que la mirada retrospectivamente comprende el sentido de lo articulado y reconstruye el sentido final del mensaje. Es en el eje paradigmático, en la contemplación del tiempo como una totalidad sin tiempo, organizado según jerarquías de relevancia donde surge lo que Bajtin llamaría cronotopo: una fusión de los indicios espacio temporales en un todo intangible y concreto. El tiempo se condensa, se vuelve compacto y visible para el arte, mientras que el espacio se intensifica, se precipita en el movimiento del tiempo, del sujeto y de la historia.


"Un acercamiento al problema de la temporalidad en la escena", Miranda 2006

Wednesday, January 10, 2007



"Y no habrá revolución política o moral posible

mientras el hombre permanezca magnéticamente atado
en sus reacciones orgánicas y nerviosas más elementales y simples,
por la sórdida influencia de todos los centros dudosos de iniciados,
que, cómodamente instalados

en los refugios de su psiquismo,
se ríen lo mismo de las revoluciones que de las guerras,
seguros de que el orden anatómico sobre el cual se basa
tanto la existencia como la duración de la sociedad actual
no podría ya ser cambiado."


Artaud, " El Teatro y La Ciencia"

Hay almas....


Hay almas filantrópicas que podrían fácilmente pensar que hay una manera artificial de desarmar o derrotar al enemigo sin causar demasiadas heridas, y que esa es la verdadera esencia del arte de la guerra.


Por bien que suene esto, hay que destruir semejante error, porque en cosas tan peligrosas como la guerra aquellos errores que surgen de la bondad son justamente los peores.



Sunday, October 08, 2006

Significado en música???


Qué es significado en música?

La noción de significado en música es compleja y polémica. No es posible definir lo que es significado en música sin entrar en discusiones estético-filosóficas profundas. Para ofrecer una noción sucinta diré que por significado musical es posible entender el universo de opiniones, emociones, imaginaciones, conductas corporales efectivas o virtuales, valoraciones estéticas, comerciales o históricas, sentimientos de identidad y pertenencia, intenciones o efectos de comunicación (incluyendo los malos entendidos), relaciones de una música con otras músicas, obras o géneros, y con diversas partes de sí misma, etc. que construimos con y a partir de la música. Cuando una música detona cualquiera de los elementos señalados funciona como signo siempre y cuando las relaciones no se reduzcan a meras operaciones causa-efecto reflejo.

La semiosis o proceso por medio del cual producimos signos durante la cognición, implica siempre algún mecanismo de inferencia o la aplicación de un conocimiento del mundo ya sea lógico o proposicional, cinético- corpóreo o emotivo, racional o intuitivo, capaz de ser expresado por medio de palabras o simplemente inefable. La semiosis pone en situación de interacción las constricciones biológicas, físiológico- neurológicas, psicológicas, antropológico- culturales y subjetivo-idiosincráticas de los individuos por medio de fenómenos de emergencia en los que las fronteras de cada ámbito son tan tenues que se confunden.

Hoy


Para mi no existe más que el presente (no el hoy, porque "hoy" es un concepto demasiado ancho para la idea que tengo del presente): La mano que levanto en el aire, ahora, que se detiene a la altura de la pantalla (detención, pantalla y altura son tres presentes separados, absolutos, que únicamente la pereza me hace reunir en una sola frase).

ECO


Estuve primero en el primer escalón, después estuve en el segundo escalón, después estuve en el tercer escalón, después estuve en el antepenúltimo escalón, después estuve en el penúltimo y ahora estoy estando en el último escalón. Estuve en el último escalón y estoy estando en la terraza ahora. No. Estuve y estoy estando. Estuve, estuve estando estando, estoy estando estando, y estoy ahora estuve, estando, estando ahora en la terraza vacía.

Sunday, August 27, 2006

Una frase útil


Nos sumergimos en la música como en el mar y allí podemos perder nuestra identidad en un acto continuado de identificación con lo otro, la experiencia musical nos sitúa en esa posibilidad de plenitud de sentimiento donde el yo se desvanece en sonido.

Wednesday, August 16, 2006

Ciencia, mensaje y tiempo

Ciencia, mensaje y tiempo, la música es todo eso a la vez; pues ella, por su presencia, es modo de comunicación entre el hombre y su medio ambiente, modo de expresión social y duración. Puede incluso llevar a la conciencia previa a la liberación revolucionaria... como pretendía Brecht en su teatro. Está arraigada en una idea global del saber sobre el cuerpo. Es también pasado, fue escuchada e intercambiada.
La música remite a toda triplicidad de la obra humana, a la vez disfrute del creador, valor de uso para el oyente y valor de cambio para el vendedor. En ese juego de equilibrio entre las diversas formas posibles de la actividad del hombre en este sistema (de mierda), la música ha sido, y es todavía, omnipresente: "el Arte está en todas partes porque el artificio se halla en el corazón de la realidad" (Baudrillard)

Saturday, August 12, 2006

¿Puede hablar el subalterno?

Spivak, Gayatri. "Can the Subaltern Speak?", en: Williams, Patrick / Chrisman Laura. (eds.) Colonial Discourse and Postcolonial Theory. New York: Columbia University Press 1994, 66-111.

El artículo "¿Puede hablar el sujeto subalterno?" analiza los comentarios realizados en Europa y Estados Unidos respecto al “suicidio” de una joven viuda que se arrojó a la pira funeraria donde ardía el marido muerto, siguiendo un antiguo rito funerario hindú, demostrando con este análisis el imperialismo disfrazado de radicalidad persistente aún en los discursos filosóficos occidentales. La crítica alcanza incluso a autores como Gilles Deleuze y Michel Foucault, y los acusa claramente de ser representativos de las tendencias postestructuralistas de la izquierda intelectual europea, al instalarse como observadores occidentales y servir como punto de referencia “transparente” frente al sujeto colonial, ahora por ende, objeto.
La pregunta de Spivak “¿puede hablar el sujeto subalterno?” se funda en una oposición “binaria” que establece una distancia absoluta e infranqueable entre Europa y sus Otros. La pregunta, y luego su respuesta negativa, reproducen términos de este binario absoluto en un argumento circular: los discursos dominantes definen al colonizado o al subalterno como incapaz de razonar, y como tal, requiere de la mediación y la representación de lo que Spivak llama “el intelectual del primer mundo”.
Se descarta toda posiblidad que el subalterno pueda aprender a usar los lenguajes de occidente, y pueda al mismo tiempo seguir habitando su espacio nativo: o se es un intelectual del primer mundo con plena capacidad de hablar, o se es un subalterno silenciado. La noción de un subalterno que no puede hablar nos lleva a la ironía de que si un subalterno deja de estar silenciado, dejaría automáticamente de ser subalterno; el espacio del subalterno en representaciones ficcionadas es tan remoto que hacerlo hablar sería inconcebible, pues pasaría a ser un intelectual orgánico que se debate entre el deseo de representar (darstellen y vertreten) su ser anterior, y el interés aparejado a la nueva perspectiva.
Bajo esta formulación, los estudios subalternos devendrían en un proposición absurda, en una fetichización, ya que el proyecto emancipador de recuperar las historias subalternas se habría transformado en una metafísica de la denegación y el privilegio. Ranajit Guha devela claras motivaciones políticas en los levantamientos subalternos descalificados como “brotes de violencia irracional”.
Sin embargo si aceptamos que el binarismo entre intelectuales y subalternos es un reflejo de los binarios impuestos por las potencias imperiales de los siglos XVIII y XIX, no sería justo generalizar estos binarios en otras regiones con historias coloniales distintas.
Decir que sólo el subalterno puede conocer la subalternidad y expresarla contradice las bases de la deconstrucción, pues es necesaria la existenca de un sujeto idéntico a su propia narrativa: la posibilidad del conocimiento igual a su propio objeto, o de una identidad que abarque en su totalidad al sujeto, y eso es imposible.


El texto de Gayatri Chakravorti Spivak nos entrega una manera de comprender la sociedad y de repensar el mundo de la explotación desde un particular contexto que, debido a su autoconciencia y asumiendo su condición de mujer “colonizada”, nos entrega limpiamente, sin rodeos y con un dominio de lenguaje sociológico, filosófico, psicoanalítico desbordante; una completa reflexión transdiciplinaria.

En la actualidad la heterogeneidad que reviste el mundo de la explotación, producto de la enorme expansión del imperialismo nos lleva a cuestionar seriamente la urgente necesidad de revisar las formas en que las capas más desplazadas de la sociedad deben ser estudiadas. Lo más valioso, a mi juicio, es el aporte que hace en lo referido a la diferenciación entre explotación y subalternidad, si bien su acercamiento es desde un feminismo a ultranza, podemos develar su intención de generar un plan de investigación y análisis activo, en el cual la relación directa con las fuentes del problema es escencial, un principio claramente marxista de construcción teórica.
Me parece de suma importancia el nivel de análisis que propone Spivak para estudiar mediante qué procesos los discursos post coloniales pueden devenir peligrosamente en neocolonialismo, es decir, el peligro que implica que el post colonialismo mediante un discurso académico e institucionalizado del primer mundo indague con medios coloniales el sistema que pretende atacar.

Me llama la atención la categorización que Spivak hace al momento de diferenciar al subalterno del intelectual orgánico por el hecho de ser capaz de “hablar”, pues ella misma cae irremediablemente en esa capa de intelectuales, a pesar de sus antepasados coloniales, y opera activamente dentro de los círculos metropolitanos; sobrepasa las barreras nacionales desplazándose por el mundo y se proyecta sobre otras culturas, un rasgo claramente posmoderno.

El tema de fondo es de un valor incalculable al ampliar la discusión respecto a la injerencia o quizás intromisión de Occidente en un intento fallido por representar al subalterno históricamente silenciado frente a un sistema que analiza las situaciones culturales subalternas con parámetros de un primer mundo neocolonizador. Cuando se construye un discurso desde el sujeto subalterno se debe estar conciente de estar realizando una “práctica” y de que ese discurso, si espera “hablar por” el subalterno, es más bien un remplazo. Incluso la voz de las elites colonizadas no son más que informantes para los estudiosos del primer mundo interesados en recolectar la voz de los Otros. El hombre civilizado así habla por el Otro para finalmente afirmar su superioridad, y mientras se muestra al subalterno, como identidad representada se los niega en tanto conciencia representativa.
Estos estudios aportan enormemente a la renovación teórica y metodológica de la investigación histórica, y al conocimiento de las formas presentes y pasadas de hegemonía, dominación y resistencia.

DECLARACION PÚBLICA


Como músicos chilenos de las diferentes expresiones del arte musical, deseamos expresar nuestro público rechazo a la contratación de una orquesta de intérpretes extranjeros, para reemplazar durante 3 meses a la Orquesta Filarmónica de Chile, en sus funciones en la Temporada Oficial del Teatro Municipal de Santiago.


No existe un precedente en Chile de una organización que haya relevado de sus funciones a sus trabajadores, reemplazándolos por un contingente de personas extranjeras, en la forma como ha ocurrido en el Teatro Municipal


Nos parece lamentable que por primera vez en la historia de nuestro país, sea una orquesta de músicos extranjeros la que se presentará ante la Presidenta de la República, las autoridades nacionales, y el Cuerpo Diplomático, en la gala de celebración de nuestro aniversario como país, hecho inédito y que constituye un acontecimiento que quedará plasmado como una prueba de la incapacidad de encontrar solución a los conflictos internos del Teatro Municipal.



Lo anterior, constituye una afrenta para los músicos chilenos y para el sector cultural, generando un precedente nefasto para el futuro de los jóvenes músicos nacionales. Hacemos llegar nuestra protesta a la opinión pública, pidiendo la intervención de la autoridad que corresponda en esta triste situación.


Los desacuerdos existentes entre el Teatro Municipal y la Orquesta no deben conducir a estos extremos. Llamamos a las partes, y en especial a los responsables del Teatro Municipal, a una inmediata reanudación de las conversaciones a fin de poner término a este conflicto que daña a la cultura y la dignidad de los chilenos.

Wednesday, August 09, 2006

Orquestas y directores


La representación de la música es un espectáculo total. Ella también permite ver; nada en ella es inocente. Cada elemento cumple incluso una función social y simbólica precisa: convencer de la racionalidad del mundo y de la necesidad de su organización. Siguiendo los principios del cambio, la orquesta en particular ha sido siempre figura esencial del poder. Asentada en el teatro griego, es por todas partes un atributo fundamental del control de la música por los dueños del orden social. En China, el emperador era el único en tener derecho a alinear a sus músicos en cuatro filas en cuadro, los señores importantes en tres lados, los ministros en dos y los nobles ordinarios en una sola fila.
La constitución de la orquesta y su organización son también figuras del poder en la economía industrial. Los músicos, anónimos y jerarquizados, en general asalariados, trabajadores productivos, ejecutan un algoritmo exterior, una "partitura", cuyo nombre es explícito: ella los reparte. Algunos de ellos, los escapados del anonimato, tienen ciertos grados de libertad. Son la imagen del trabajo programado en nuestra sociedad. Cada uno de ellos no produce más que un elemento del todo, sin valor en sí mismo.
El director no se vuelve necesario y explícito sino cuando se legitmiza por el crecimiento de las orquestas; él es primero ruido. Después, al cabo de un muy largo proceso de abstracción del poder de regulación, es simbolizado en signos abstractos. Hasta Beethoven incluso, las sinfonías eran ejecutadas por unos pocos músicos (23 ejecutantes para la novena!), y sin director. Pero la combinatoria implica crecimiento, y el crecimiento implica al director. El director aparece como un organizador legítimo y racional de una producción, cuya amplitud exige un coordinador, preo prohibe que haga ningún ruido. Es así representación del poder económico supuestamente capaz de poner en práctica sin conflicto, en armonía, el programa de la historia trazado por el autor.

Sunday, August 06, 2006







Las cosas van mejor con Coca Cola.... si.

Ajeno a los ojos?
No estamos tan lejos como parece,
basta darse una vuelta por las periferias capitalinas.

Esto es Calcuta...
Escuchan reir al capital?